La Línea Clara

UN BLOG SOBRE TENDENCIAS, MERCADO, CULTURA Y CRÍTICA DE COMIC, ESPECIALMENTE EN SU VARIANTE DE NOVELA GRÁFICA, EUROPEA MAYORMENTE, Y CON ESPECIAL QUERENCIA POR LA LÍNEA CLARA @AlexRuizPosino
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Que China está cambiando el mundo es un tópico socorrido, o al menos así lo parece. Cuanto menos contacto directo con el gigante, más se considera que esta es una moda más, un tema de conversación, una nueva manía de los medios, siempre necesitados de nuevas historias. En cambio, cuanta más experiencia directa con China, menor capacidad para contra argumentar: realmente el mundo del XXI pasará, en no poca medida, por China y su Asia.

El cómic, a pesar de sus infinitas particularidades, no va a escapar de este, y perdónenme el neologismo improbable, asiacentripedismo.  Es por ello especialmente afortunada la iniciativa del recientemente clausurado Salón del Cómic de Barcelona (http://comic-30.ficomic.com/default.cfm) de dedicar una de sus exposiciones especiales al cómic que se hace en China.

Iba a decir comic chino, y no hecho en China, pero la primera sorpresa ante la muestra es ver que ya en la actualidad la producción comiquera del país asiático ofrece una variedad sorprendente. Algunos de sus álbumes remiten con claridad a cánones occidentales o de otras partes de Asia (por ejemplo, con reminiscencias al comic coreano o al Manga). Pero también existe una vasta producción con características, a mi juicio, intrínsecamente chinas. Estas son, de lejos, las más atractivas para el neófito occidental.

Sirvan de ejemplo, el impresionante trabajo gráfico de Liang Xialong (y su bestseller el Romance de los Tres Reinos) o las bellísimas ilustraciones de Peng Chao (El Rey Mono, el Sueño del Pabellón Rojo). Ambos autores están agermanados por un nombre clave en el cómic chino, el de Chen Weidong.

Chen Weidong es guionista de cómics, probablemente el más influyente, de largo, del país. Pero reducirlo a esta dimensión es, como poco, reduccionista, ya que sus tareas alcanzan las facetas de teórico y de empresario. Aunque en la segunda su importancia es más tangible (creador en 1995 del estudio Tianjin Creator World Comic, con sus 100 dibujantes en nómina y sus 120 álbumes anuales, las cifras hablan por sí mismas), creo que su importancia como teórico puede ser incluso más definitiva. Tras años de aunar la reflexión de carácter académico con la producción editorial cuotidiana, en 2004 contribuye decisivamente a crear lo que se denomina el “Nuevo Cómic Chino”. Lo que hemos visto estos días en Barcelona es tributario de esta nueva concepción del cómic y de la contribución que China puede hacer. 

En la actualidad, hacer una panorámica de lo que China está haciendo en cómic supera el escaso espacio aquí disponible. La exposición del Salón, repito, afortunada y muy oportuna, nos aporta diversas pistas. Además de las acabadas de mencionar, me permito citar los nombres de los historietistas Ji Di (con su personalísimo My Way), las abrumadoras historias de Wu Yang (especialmente atractivas me han parecido Una Lluvia Apremiante y el Sueño de Estrellas) y el consolidadísimo Benjamin (Luz de Coche, Remember).

En fin, queda claro que en China se está gestando un movimiento que va a cambiar el cómic a nivel global. Me parece intuir unas grandes posibilidades en proyectos conjuntos de dibujantes y guionistas chinos y de nuestro país. Aunque el escaso material en inglés hace difícil valorar la fortaleza narrativa de los guiones chinos, uno apostaría que la hibridación de las tradiciones narrativas chinas y occidentales pueden ser una vía extremadamente fructífera, quizás tanto como lo fue la mezcla de Europa y América en los albures del género, allá en las primeras cuatro décadas del XX. Nuestro potente ecosistema editorial, distribuidor, librero y autoral no debería dejar pasar el tren chino, que debería  viajar en los dos sentidos (es decir con presencia China en nuestro mercado, y nuestra en el suyo).

PS. Permítanme cerrar, estimados lectores, con un par de imágenes tomadas en el stand con mis modestas capacidades fotográficas. Se trata de dos bellísimas ilustraciones que han atrapado el ánimo. La primera, la de Cai Feng (o Chaiko, en su versión occidentalizada) y su Love Sketh.

La segunda, una hermosa ilustración del mencionado Romance de los Tres Reinos, que me ha recordado aquellas increíbles acuarelas chinas de finales del XIX. Creo que, además de ser un final de crónica en un tono más personal, no son malas metáforas de las dos tradiciones, la más netamente china, la más globalizada, que van a definir el género en el futuro próximo. ¡Bienvenidos al siglo XXI!


A la espera de las grandes crónicas, para ti, estimado lector una de ambición más modesta y orientación muy personal. Tras mi visita del pasado jueves, podemos resumir las claves del Salón del Comic de Barcelona (http://comic-30.ficomic.com/default.cfm) en tres Cs: clásicos, cosecha y creación. No seamos más crípticos y vayamos a la labor.

Empecemos, por supuesto, por el principio, es decir, por los clásicos. El Salón de este año nos ha deparado lo mejor que se puede desear en este ámbito, digamos, histórico, la extraordinaria exposición de Winsor McCay y su Little Nemo. McCay, como es sobradamente conocido, fue un genio, sin paliativos. Bajo nuestra mirada contemporánea parece absolutamente increíble que en un género en formación, que apenas había definido sus aspectos fundamentales (ya saben, narración secuencia, integración de texto e imagen, fundamentalmente mediante bocadillos de diálogo) una década atrás, pudiese aparecer un autor como McCay. McCay fue capaz de hacer suyas todas la posibilidades del nuevo medio, trasladar un universo personal y libérrimo e integrar su modernidad (recordemos, los principios del XX son una época de cambio vertiginoso, que afecta a una auténtica revolución en la prensa que McCay entiende y explota perfectamente. Y todo ello con un dibujo de una calidad excepcional, digno representante de un momento irrepetible de la ilustración. En fin, estimados lectores, no dejen de visitar estos preciosos originales, cuyo tamaño nos permite entender bien el extraordinario trabajo de McCay, y los recortes de prensa de Little Nemo y otros trabajos de McCay (en especial, no tienen desperdicio las magníficas ilustraciones de los ’30 sobre la Gran Depresión; tristemente actuales, pero emocionantemente dibujados). 

Y del pasado brillante, al presente. Es decir, a la segunda de las Cs, la referida a la cosecha comiquera de la temporada. Aunque voces muy cualificadas valoraban como modesta la producción autoral de 2011, me parece indudable que, tomado en perspectiva un poco amplia, el momento de la novela gráfica y el cómic sigue siendo espléndido. Más allá de apetencias personales, se pudo ver el jueves una euforizante mezcla de edades, perfiles y nacionalidades entre los asistentes, una aceptable combinación de productos de mayor solvencia comercial con otros claramente innovadores e, incluso, auténticas rarezas de las que nos hacen perder la cabeza (a los lectores, seguro, y, gracias a Dios, uno sospecha que también a ciertos editores). A pesar de ser el primer día del certamen y tradicionalmente el más limitado en asistencia, vi razonables acumulaciones de personal en ciertas firmas. En definitiva, buena cosecha de primicias y de otras novedades de los últimos meses. Disfrute garantizado para todos los gustos.

Finalmente, nuestra última C, la de creación. A pesar de que asistimos demasiados pocos considerando el bagaje de experiencia que acumulaban los ponentes (José Lanzón, Paco Rodríguez y Cristof Ruoss, moderados por Sergi Sanjulián), la mesa redonda sobre agencias fue muy jugosa. Para un aficionado como el que escribe estas líneas, las posibilidades de conocer las entrañas productivas del sector son escasas. Entre éstas, especialmente misterioso es el mundo del trabajo del historietista de agencia y la evolución de este tipo de empresa. El acto fue excelente para disponer de perspectiva histórica, para alejar la que es mi principal preocupación desde hace tiempo –que el actual boom acabe tristemente, como el de los ’80, cuando tantas ilusiones, carreras y proyectos se truncaron– y para vislumbrar una interesante tendencia, la que representa el auge de los trabajos de creación en un mundo tan, en apariencia, contrapuesto, como el de la labor estandarizada y cuasiindustrial de las agencias. Buenas noticias, que la creatividad se abra paso en todos los ámbitos del género. Esperemos que fructifique.

Dejémoslo aquí. Pronto dispondremos que crónicas más solventes que nos hablarán de robots, Moebius y superheroes, entre otras muchas cosas. En La Línea Clara publicaremos el próximo lunes, una recopilación, día a día, de lo mejor que la prensa haya producido. Mientras llega, vayan y disfruten.

PS: Psst, pequeño secreto. Existe una cuarta C. De hecho, una Ch. Sí la de China. Lo que vi fue tan inesperado y sugestivo, que el próximo miércoles dedicaré un comentario monográfico a lo que en Barcelona se mostró. Pista imprescindible de un cambio enorme que alterará el panorama comiquero global.